Comunidades para cisnes negros

¿Cuál es la importancia de las comunidades profesionales ante este cisne negro?

Foto de @davidferianaranjo

Podríamos debatir si el COVID- 19 es un cisne negro.

Pero antes de nada, recordemos tres conceptos básicos para entender qué es y qué teoría encierra en palabras del propio creador del concepto en su post de The New York Times (Nassim Nicholas Taleb, 2015):

“Lo que aquí llamamos un “Cisne Negro” es un suceso con los tres atributos siguientes:

En primer lugar, es un caso atípico, ya que se encuentra fuera del ámbito de las expectativas regulares, porque no hay nada en el pasado que pueda apuntar de manera convincente a su posibilidad.

En segundo lugar, conlleva a un impacto extremo.

En tercer lugar, a pesar de su condición de rareza, la naturaleza humana nos hace inventar explicaciones de su presencia después de los hechos, por lo que es explicable y predecible.

Me detengo y resumo el triplete: rareza, impacto extremo y retrospectiva (aunque no prospectiva).”

Y ya estábamos avisados, pero ha sido impredecible. Lo podemos ver en la famosa charla TED de Bill Gates o algunas advertencias de investigadores explicando la “alta probabilidad” de que la próxima pandemia surgiera en China.

De eso no va este artículo. Nadie está hablando de una realidad. Es la primera vez que nuestro comportamiento debe ser individualizado y no colectivo tras una catástrofe.

Y me explico con esto.

Hemos tenidos varios cisnes negros en la historia. Buenos ejemplos de ellos son la gripe española (que ya podéis ver en Netflix), el inicio de la primera guerra mundial o la caída de las torres gemelas.

Detrás de ello se esconde siempre un hecho que ha sido clave: siempre nos hemos podido unir (físicamente) para crear grupo como clave para la recuperación.

Si bien es verdad que estamos actuando como grupo comunicándonos entre balcones, aplaudiendo a colectivos en riesgo o haciendo videollamadas por zoom, no nos podemos abrazar, estrechar la mano o estar a menos de un metro de distancia.

Y esto es inaudito. En todos los escenarios anteriores, las personas tenían la capacidad de encontrarse para recuperarse y construir de nuevo.

Al inicio de la primera guerra mundial el ciudadano se unía en las plazas. En la gripe española, los ciudadanos seguían yendo al teatro y después del 11 -S, todos nos unimos para recordar a los afectados.

Pero ahora pedimos el ejercicio contrario.

Que el individuo actúe como individuo y pierda el sentido de agruparse con los suyos, que nos refugiemos en la distancia para estar seguros y que nos quedemos en casa, sin juntarnos.

Y es interesante cómo el hecho de pertenecer a una comunidad en un momento en que falla todo y no está previsto, implica una herramienta de ayuda ante un “cisne negro” donde no se puede socializar.

Hay un debate sobre la mesa que el tiempo solo podrá resolver. ¿Cómo ante el mismo evento de Covid -19 actúa una persona que está en comunidad y de cómo actúa una persona que no lo está?

Pensémoslo.

El humano es social por naturaleza. No sentirse arropado en momentos como los que estamos viviendo puede provocar efectos paralelos nada beneficiosos en estos tiempos; como pérdida de contacto con la realidad; pérdida de habilidades sociales o impulsividad emocional.

Y aunque a corto plazo no tiene por qué ocasionar ninguna consecuencia psicológica porque no es un aislamiento total, podremos ir viendo los efectos a medio plazo.

Por lo que ahora es el momento de sentirnos parte no de una comunidad, si no de varias.

Venimos hablando de ellas hace años, aunque muchas veces confundiéndolas con CRMs y carteras de clientes en entornos profesionales.

Recordemos que una comunidad debe tener necesariamente estos tres conceptos:

  1. Han vivido o viven una experiencia similar. Y cuanto más impacto ha tenido en sus vidas, mejor.
  2. Los miembros tienen un canal de comunicación e interactuan entre sí. Básicamente, esto es lo que les distingue de un CRM.
  3. Las personas que pertenecen a la red tienen un sentimiento de pertenencia hacia ella. Muchas veces expresado con un nombre que les identifique.

En el ámbito profesional, ahora más que nunca debemos sentirnos arropados, y tenemos la obligación moral de arropar a otros en un momento en el que todo es incierto.

Aprender de otros, compartir opiniones y contar experiencias puede ser la mayor arma para seguir adelante.

Para ello, las comunidades son y serán una buena herramienta para suplir la cerveza que nos tomábamos hace dos semanas.

Os propongo siete comunidades online profesionales a las que pertenezco y estoy utilizando en épocas de cisne negro.

Utopicus:

Red profesional de coworkers que pertenecen a la red Utopicus. En estos momentos se están realizando varios Webinars gratuitos de cómo trabajar en remoto de manera gratuita y formaciones online.

TRIVU:

Red de talento internacional enfocada a personas con actitud joven. Están transmitiendo una actitud positiva a los suyos y fomentando el “pushing forward” necesario en esta época.

AED:

Asociación de directivos española que actualmente está realizando acciones para informar y acompañar a los directivos en este proceso.

Start Up Grind:

Comunidad de StartUps internacional. Están siendo muy didácticos con la comunidad Start Up en cómo hacer este proceso. Buena prueba de ello son este tipo de artículos que publican.

Malt:

Red de freelances a nivel internacional. Actualmente está suponiendo un gran apoyo para todo el colectivo de freelance con tips y recomendaciones a la comunidad.

Imagine CC:

Red de dreamers (soñadores) que están fomentando pasar a la acción bajo el lema #dreamerswhodo. Buen ejemplo de ello es este respirador artifical que han creado miembros de la red.

PIMEC:

Red de PYMES basada en Cataluña, pero que da servicio en toda España. Actualmente actúan como brújula para las diferentes entidades asociadas.

Clusters empresariales y gremios:

Hay un gran listado de clusters empresariales y gremios en el territorio. Algunas de las que utilizo son Secartys y CIAC

Por favor, propón más comunidades en los comentarios para adjuntarlas:

Así que juntémonos, aunque sea en chats grupales, escuchémonos, aunque sea en una llamada y abracemos el momento histórico que estamos viviendo con más empatía y menos individualismo.

Es hora de socializar, pero desde casa y de comprobar hasta qué punto las comunidades sociales son sociales.

Alexander Phimister

Ecosystem Builder / Innovation Manager at Utopicus / The Smart Net Founder / Professor Univeristy of Navarra

Ecosystem Builder / Innovation Manager at Utopicus / The Smart Net Founder / Professor Univeristy of Navarra